Qué pruebas necesitan autorización previa en un seguro privado

En un seguro de salud privado, la autorización previa suele exigirse en actos de alto coste o alta coordinación: cirugía y todo tipo de cirugía ambulatoria, ingreso hospitalario, resonancia, TAC, PET-TAC, gammagrafía, rehabilitación y fisioterapia por bloques de sesiones, psicoterapia, oncología y tratamientos especiales. La lista exacta cambia por aseguradora y póliza, por lo que la clínica debe medirla por aseguradora, procedimiento y centro antes de dar una cita por cerrada.

Revisado el 2026-07-11

Respuesta corta: depende de la prueba, la aseguradora y la póliza

Determinados actos de alto coste o alta coordinación requieren autorización según aseguradora, póliza y procedimiento: cirugía, ingresos, imagen diagnóstica compleja, rehabilitación, psicoterapia, oncología, endoscopias y tratamientos especiales. ASISA y MAPFRE publican categorías concretas; Adeslas publica su proceso y una caducidad general. Para Sanitas y DKV, varias reglas operativas deben validarse por acuerdo y acceso profesional. La clínica debe comprobar cada acto antes de cerrar la cita.

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Pruebas diagnósticas: resonancia, TAC, PET-TAC y gammagrafía

ASISA publica que pruebas como TAC, resonancia magnética, PET, gammagrafía, radiología vascular e intervencionista y medicina nuclear requieren autorización. MAPFRE también distingue entre pruebas básicas que no suelen requerir autorización y pruebas diagnósticas no habituales, como resonancias y endoscopias, que sí la requieren. Esta es una zona clara para una cola diaria: solicitud, estado, número de autorización y fecha de la prueba.

Cirugía e ingreso hospitalario: autorización antes de ocupar agenda

La cirugía y el ingreso hospitalario son los casos más sensibles. ASISA confirma que todo tipo de cirugía, incluida la ambulatoria, requiere autorización previa. Adeslas exige una fecha exacta para ingresos e intervenciones y una nueva solicitud si esa fecha cambia. La clínica debe contrastar siempre la autorización emitida con la fecha real del acto.

Rehabilitación, fisioterapia y psicoterapia: el riesgo está en las renovaciones

En rehabilitación y fisioterapia, la autorización suele venir por bloques de sesiones. El riesgo no está solo en pedir el primer volante; está en renovar a tiempo, facturar con el número correcto y no realizar sesiones fuera de ventana. En psicoterapia, ASISA publica autorización y condiciones específicas; otras aseguradoras pueden exigir derivación o prescripción dentro del cuadro médico. Aquí conviene separar primera autorización, renovación y sesiones facturadas.

Oncología y tratamientos especiales: no improvise con el portal abierto

ASISA incluye todos los tratamientos oncológicos dentro de los servicios que requieren autorización. MAPFRE menciona tratamientos especiales de cardiología u oncología. En estos casos, la clínica debe tener claro informe médico, prescripción, centro, fecha y estado antes de mover agenda. El coste de una autorización mal seguida no es administrativo: es clínico, operativo y económico.

Fuentes públicas consultadas

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